SABBATELLA SOSTIENE QUE HAY ABANDONO A PENSIONADOS POR DISCAPACIDAD

Están sometiendo a los beneficiarios de derechos adquiridos, en este caso a pensionados por discapacidades diversas, a una caza de brujas y desprotección total. Luego de 21 años de lograr un derecho aplaudido y cuidado por todos, esta gestión con la Resolución 268/2018 del registro del Director Ejecutivo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDis), se pone a revisar una “incompatibilidad” y con esa excusa, abandona a miles de personas en todo el país.

¿Por qué caza de brujas? Porque están poniendo un plazo de 10 días para que personas que ya gozan de este derecho, se presenten – primero sacando un turno que no sabemos cómo se asignará ni con qué capacidad de atención por día en cada ciudad – para defender su caso y restituir el derecho. Si no lo hacen, lo pierden. Acaso alguien se puso a pensar la cantidad de personas aisladas de la información o limitadas por invalidez que primero, ni siquiera se van a enterar de que su derecho corre riesgo, se van a dar cuenta cuando lo vayan a cobrar y no esté. Segundo, cuando se enteren deben pedir ayuda para sacar ese turno (por teléfono, atenderán?)

Y tercero, deben dentro del plazo de 10 días, llegar a la oficina que les indiquen a cumplir con el papelerío que demuestre su situación y acceso al derecho en cuestión. 10 días! Los abogados a esto le llamamos “invertir la carga de la prueba”.

Podría decir que ya nada me sorprende en este des-gobierno, en este camino de des-políticas, pero eso no implica que las pérdidas de derechos esenciales para sectores de alta vulnerabilidad no me duelan en el alma. En realidad me duelen en muchos aspectos: al eliminar derechos, sin duda estamos en manos de personas que se le ríen en la cara a las diversas luchas de miles y miles de personas a lo largo de generaciones por lograr lo que hoy conocemos como “vida en sociedad con una paz social” que nadie desea perder.

Ver gente con hambre, hacerse cargo de nuevo de los abuelos que llevaban una vida digna, sentir en la calle el desempleo, perder gradualmente los caminos de solución estatales, el constante aumento de servicios públicos (aumentos que sin duda alejan al servicio como “derecho” para pasarlo a la categoría de “mercancía”)… todo eso sin duda afecta la Paz Social, porque primero carcome la paz personal, intrafamiliar.

Y esto es grave.

En definitiva la Paz Social, que es uno de los objetivos principales del marco jurídico sobre el que trabajamos constantemente todos los ciudadanos de una manera u otra, tiene un hilo delgado por el que se corta. Y son los sectores más vulnerables que si dejan de estar debida y justamente contenidos por la sociedad (por el Estado) pierden derechos esenciales y entonces – casi podría decir que adrede – es el mismo Estado quién abandonando a la gente, desequilibra la Paz Social.

Venimos a velocidad vertiginosa perdiendo derechos. Educación Pública, Salud Pública, pérdida de salario real, pérdida de acceso a los mecanismos estatales para resolver problemas, porque se le dice elegantemente reducción del gasto público, pero la verdad es que achicando el Estado se le cierran puertas a la ciudadanía para llegarse a una oficina, para tramitar la solución a sus problemas, se le cierran las puertas para contar sus problemas!

Hoy la Argentina, con altos índices de pobreza y desempleo, necesita más que nunca de un Estado protector, benefactor, solidario que redistribuya la riqueza y provea al equilibrio social a través de un sistema de Seguridad Social inclusivo, no excluyente. Esta medida de “des-política” del Gobierno Nacional, que se enmarca en un ajuste feroz de la capacidad de asistencia del Estado, no sorprende, pero merece el repudio y solicitud de derogación inmediata.

Compartila con tus amigos
Mapuchito © un sitio de Raúl Alvarez | Hecho por Pablo Gustavo Díaz