PABLO DIAZ “PODES SER EL MEJOR PROFESIONAL DEL MUNDO, PERO SI NO LO COMUNICAS TE MORÍS DE HAMBRE

Entrevistamos a Pablo Gustavo Díaz. Asesor político, director de MD Consultores, que nos cuenta de qué se trata su profesión y los cambios que ha vivido la política en los últimos años.

No es secreto que éste periodista conoce a Pablo Díaz desde fines de los años ‘90 en que fundamos juntos el portal Mapuchito. Por aquellos años Pablo era dirigente de la Juventud Radical y programador de computadoras.

¿Cómo pasaste de ser aquello a convertirte en el Durán Barba rionegrino?

En principio no fue un proceso instantáneo sino una evolución que duró casi 20 años y que no se si aún terminó. Ante todo soy un profesional ligado a la tecnología y mis cambios profesionales tuvieron que ver justamente con los cambios que en la sociedad produjo la tecnología, en orden general, y el mercado laboral en lo particular.

Cuando fundamos Mapuchito a fines de los ‘90 casi no existían los portales informativos digitales en la patagonia. El diario de papel era el rey. Pero por una cuestión de costos, comodidad y evolución generacional, la gente fue dejando de leer los diarios de papel para pasar a leer los diarios digitales y hoy el papel casi está en extinción.

La competencia comunicacional digital fue increscendo y eso demandó mayor profesionalización del periodista que desarrolla la información como del programador que desarrolla el medio. Y en muchos casos yo mismo tuve que dedicarme a capacitar a muchos de tus colegas para reconvertirlos del papel o el micrófono al mundo digital. Esa fue una primer evolución de mi carrera ya que para hacerlo tuve que capacitarme en comunicación digital.

Por otro lado la vocación política siempre la tuve a flor de piel. Solo que, como los malos jugadores de fútbol, aprendí rápido que era más útil en el banco de suplentes que dentro de la cancha. Así que a principios de los años 2000 colgué los botines y me dediqué a asesorar a los políticos en cómo usar el medio digital (especialmente las redes sociales) para comunicarse con la gente.
Y así nació el Pablo Díaz asesor en comunicación política digital.

¿Ese fue el Pablo Díaz que construyó el portal del gobierno de Río Negro?

Ese fue un gran trabajo colaborativo al que me convocaron en 2012 la ex directora de prensa del gobierno, Micaela Lescovar y el ex presidente de Altec, Lautaro Srur. Y que llevamos adelante con un gran equipo de programadores de Altec y de diseñadores de la secretaría de medios de la provincia.
Mi aporte tuvo que ver con sugerir la unificación de imagen y generación de marca del gobierno de Alberto Weretilneck y con el adoctrinamiento en las técnicas de Gobierno Abierto por medio del uso de tecnologías de interacción como las redes sociales y de información como los subportales de cada organismo.
En eso estuve 3 años trabajando y a la luz de los resultados conseguidos podría considerárselo un caso de éxito.

¿Y el salto a la estrategia política fue por?

… Plata. Jejeje, si, sonó feo, pero es la verdad.
Mi profesor en comunicación política, Carlos Fara, acaba de publicar su último libro titulado “Cómo ser un consultor político” y en un capítulo habla de la diferencia que existe entre el gran consultor nacional que vive en las grandes ciudades del mundo, como él mismo o un Durán Barba, ponele, y los mas modestos consultores del interior del país, como yo… y dice (busca en el libro el texto que va a leerme) “Muchos de estos profesionales no son solo grandes conocedores de sus realidades locales, sino que además son todo terreno, ya que al necesitar manejarse con pocos recursos, deben aguzar mucho el ingenio. Así es que deben opinar sobre todo: el diseño de los
carteles, la foto del candidato, el slogan, los spots, el discurso, la agenda de campaña, etc.
Al manejarse en ámbitos más pequeños, muchas veces multiplican sus funciones y asesoran
también en marketing a empresas locales, abarcan rubros como prensa, relaciones
públicas, publicidad y manejo de redes.”… cuando lo leí le escribí a Fara y le dije: profe, escribiste eso por mi? Jejeje…

Es cierto lo que dice, en un 100%. Hace algunos años me contrató un político porque necesitaba que le hiciera una página web tipo blog para contar su actividad legislativa y al mes lo estaba asesorando en temas legislativos en tecnología y más tarde en su campaña política. Recientemente me contrató otro político también para que le diseñe un sitio web donde contener a mucha gente inteligente para ayudarlos a crear conocimiento colaborativo y al mes lo estaba asesorando en marketing y campañas electorales.

Obviamente esas tareas implicaron también un mayor nivel de capacitación de mi parte, así que tomé cursos universitarios específicos -bueno, Carlos Fara fue uno de mis maestros- y así mi proceso de reconversión laboral personal fue encontrando su camino.

¿Cómo es trabajar para el radicalismo, para el peronismo, para Juntos Somos Río Negro y también para el Frente Renovador de Sergio Massa y no caer en la locura o la contradicción ideológica?

En principio tratando de no generar conflicto de intereses. Es decir, no tener clientes cuyos intereses entren en competencia directa por un mismo cargo en un mismo territorio y al mismo tiempo. Pero además manteniendo la distancia que todo consultor debe tener con sus clientes.

Un consultor no es un militante más del espacio político del gobernante o el candidato. Es un observador externo que media entre el espacio social y el político. Mi trabajo se basa en estudiar los contextos políticos y lo que pasa en la opinión pública, y en función de eso contarle al gobernante o candidato esa realidad y ayudarlo a transmitir mejor su mensaje para que el mismo pueda ser atendido por la gente.

El gran problema de los políticos es que viven inmersos en un ambiente que los aleja cada vez más de la realidad. Sus propias ideas y convencimiento producto de su formación política-doctrinaria y de los cantos de sirena de su entorno les crea un microclima que muchas veces, la inmensa mayoría de las veces, nada tiene que ver con la realidad que vive la gente común, el ciudadano, el elector. Y ahí es donde se manifiesta cabalmente el trabajo del consultor político, decodificando lo que pasa en el mundo real y bajando a tierra al político.

Ese microclima político produce un efecto de desajuste en la comunicación. El político al estar en una realidad distinta al ciudadano habla de cosas que a la gente no le interesa. Emite mensajes que no llegan al receptor, simplemente porque están en frecuencias distintas. Por ejemplo, imaginate el negocio de pesca ‘El pique’ de Viedma ¿lo ves poniendo una sucursal en Uarzazat? (NdR: pueblo marroquí en el límite del desierto del Sahara), obvio que no, porqué allí no hay ni mar ni ríos donde pescar ¡Se fundiría! Bueno, muchas políticos parecen comerciantes de pesca queriendo vender cañas y anzuelos en Uarzazat.

Hoy se ven políticos que se muestran o se venden como si fueran productos de un supermercado ¿eso es culpa de los consultores políticos como vos?

No, es justo al revés. Cómo esos políticos a los que vos te referís consideran un gasto innecesario contratar a un consultor como yo, muchas veces hacen ellos mismos o un amigo, un hijo o un sobrino nuestro trabajo y el resultado que consiguen es el que vos decís. Confunden publicidad con marketing y comunicación, y hacen cualquier zafarrancho.

Es innegable que el marketing político es hijo putativo del marketing comercial y nuestro trabajo implica la utilización de muchas de sus técnicas, pero no es lo mismo vender un producto que vender un servicio o persuadir a la gente en votar a un candidato.

Nuestro trabajo no se trata solamente del packaging y el precio como vos planteas, que serían la preparación del producto desde el lado de la oferta. Se trata fundamentalmente de la elaboración del producto desde el lado de la demanda. Por ejemplo, si la sociedad a la que aspira representar un político es mayoritariamente ambientalista, no sirve pintar al candidato de verde y ponerle una flor en el ojal. Sirve explicarle ese contexto y motivarlo a desarrollar políticas tendientes a satisfacer las demandas de vida saludable, ecológica y sustentables de la gente: proponer subsidios a los autos eléctricos sustentados en altos impuestos a los autos de combustión, por ejemplo… o como pasó el año pasado acá en Viedma, ponele, si el gobernador Weretilneck hubiera tenido un buen consultor político que lo asesore, jamás hubiera cometido el tremendo error de instalar el tema de la Planta Nuclear, de la manera en que lo hizo y en el momento en que lo hizo.

Pero una cosa podés tener bien por seguro: podés ser el mejor profesional del mundo, pero si no lo comunicas bien, te morís de hambre. Y en el caso de la política eso significa perder elecciones.

 

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