Pablo Díaz: Los efectos “AMLO” y “Bolsonaro” no se van a repetir en Argentina. Ya los vivimos antes

La irrupción de terceras fueras apropiándose del centro del escenario político en los dos países más grandes de Latinoamérica, Brasil y México, hace de comidilla de todos los programas de TV donde se discute política en Argentina. Y la pregunta que los periodistas hacen a los prestigiosos invitados es recurrente ¿Esto se puede dar en la Argentina en 2019? Yo creo que NO! Porque ya se dio antes, en 2015 y 2017.

¿Qué son los llamados efecto ALMO y Bolsonaro?

En los últimos meses hubo elecciones presidenciales en los dos países más grandes y poderosos del sur del continente. En ambos países se dio un efecto, podríamos decir sin temor a equivocarnos, idéntico: Ganó un outsider del sistema, desde un partido menor, desplazando a los históricos partidos políticos dominantes.

México fue gobernado desde 1928 hasta el 2000 por el PRI, hasta que su gran adversario el PAN le pudo arrebatar el gobierno. Pero el imperio del PAN duró solo 12 años, y el PRI volvió al poder en 2012 hasta el mes de julio de este año en que MORENA, una reciente coalición de partidos menores de la izquierda romántica y moderna, se alzaron con el triunfo liderado por Andres Manuel Lopez Obrador (AMLO).

En el Brasil democrático que nace en 1985 el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (o PMDB) se repartió el poder con el Partido de la Social Democracia Brasileña (o PSDB) hasta que el PT, el Partido de los Trabajadores, fundado por Luiz Inácio Lula da Silva les gana en el año 2003 cuatro elecciones consecutivas (el 4to. Periodo de gobierno inconcluso) hasta 2016. Con lo cual, PMDB-PSDB y PT eran los dueños indiscutibles de la escena política brasileña, hasta este domingo en que el Partido Social Liberal (PSL) les arrebata la primera vuelta de la elección presidencial con un candidato extrapartidario, el derechista Jair Messias Bolsonaro, quien tiene todas a su favor para convertirse en el 38° presidente de ese país sudamericano.

En toda su corta historia el PSL solo había podido conseguir meter 1 solo diputado en un congreso de 513 miembros.

Ni AMLO ni Bolsonaro son ajenos a la política. No son los outsiders clásicos que provienen del deporte, la farándula o los negocios. Son políticos hechos y derechos con muchísimos años de militancia y participación. Los convierte en outsiders venir desde la derrota constante y la oposición más solitaria.

Sus partidos no poseen casi estructuras. Lejos están de parecer a esos clásicos aparatos partidarios que vencieron. Muy lejos, por cierto.

Que AMLO desde Morena y Bolsonaro desde el PSL hayan ganado las elecciones en sus países contra los tremendos aparatos políticos históricos allí sería equivalente, por ejemplo, a ver a Egipto ganar el próximo mundial de fútbol y a Mohamed Salah elegido balón y botín de oro, al mismo tiempo.

Estos acontecimientos han sorprendido a la prensa mundial, especialmente a la argentina que, como decía al principio, se pregunta y le pregunta a los expertos si lo mismo pudiera pasar en las próximas elecciones presidenciales de nuestro país. Que un Tinelli, un Olmedo o un Del Caño nos sorprenda con un triunfo inesperado, los preocupa.

Y en mi humilde opinión esto no será así, básicamente porque esto ya pasó acá y tiene nombre y apellido: Mauricio Macri y su novel partido PRO que en 2015 arrasó con el radicalismo y el peronismo al mismo tiempo. Solo que en 2 elecciones diferentes. Con la UCR terminó en la PASO de agosto y con el PJ en el ballotage de noviembre.

Macri, claramente un outsider de la política, venido del mundo del deporte y los negocios, que supo construir un partido político nuevo que llevó desde cero en 2005 a la victoria nacional en 2015, es el AMLO y el Bolsonaro argentino.

No va a pasar acá lo de México y Brasil sino que allá se repitió lo que pasó antes en Argentina.

¿Perdurará en el tiempo este efecto?¿Será exitoso el experimento social-electoral?¿Volverán las oscuras golondrinas que nos gobernaron en el pasado? No solo se. Lo que si se es que la sociedad cambió, el mundo cambió, y los que no cambiaron con ellos han o están pereciendo… eso se llama EVOLUCIÓN.

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente,
sino la que responde mejor al cambio”
(Charles Darwin)

Pablo Gustavo Díaz
Consultor en comunicación política y marketing digital
www.pablogustavodiaz.com

 

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