ELECCIONES EN PANDEMIA ¿Y EL VOTO ELECTRONICO?

Por si aún no lo sabés te cuento que soy informático de profesión y me dedico a la política por vocación. Y en los últimos 25 años mi vida laboral ha ido acercando ambas actividades hasta fundirlas en una sola hace poco menos de una década. Hoy es prácticamente imposible pensar la política ajena a la tecnología informática ya que, por ejemplo, los algoritmos de las redes sociales gobiernan la mayor parte del debate político.

La pandemia de coronavirus que vivimos en el mundo desde inicios del año pasado nos ha obligado a cambiar muchas costumbres. Ha limitado a un mínimo los encuentros personales y las grandes concentraciones populares, entre algunas de ellas.

También nos ha obligado a acelerar la migración hacia la virtualidad de muchas otras costumbres que ya veníamos insinuando desde hace muchos años, como por ejemplo las compras online (o comercio electrónico) que solo el año pasado creció un 80% respecto del año anterior.

Compramos online. Estudiamos online. Pagamos impuestos online. Sacamos turnos online. Gestionamos servicios públicos online. Tramitamos permisos de circulación online. Nos reunimos online. Nos informamos online. Prácticamente vivimos online.

Pero aún votamos offline, de manera presencial.

Esto sin dudas conforma una paradoja muy propia del estilo argentino. Máximo si incluimos en este análisis que muchos de los mas importantes dirigentes políticos actuales han sido pioneros en poner en discusión el tema del voto electrónico en argentina.

La provincia de Río Negro, por ejemplo, desarrolló su propio sistema de voto electrónico e incorporó dicha modalidad en su código electoral y de partidos políticos en el año 2007. El gobierno de Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires fue gran impulsor del voto electrónico también por aquella época. Y los gobiernos de las provincias de Salta, Chaco y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como el de las ciudades de Neuquén, Pinamar y Marcos Juárez, por ejemplo, lo vienen utilizando satisfactoriamente desde hace algunos años.

El actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, también fue otro de los grandes impulsores de este cambio tecnológico en el sistema electoral y ya en 2012 desarrolló en su Municipio de Tigre el primer Foro Nacional de Voto Electrónico acompañado del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, encuentro que reunió a decenas de dirigentes políticos del entonces Frente para la Victoria de la provincia de Buenos Aires y gran parte del país que acudió a la convocatoria.

«Esperamos que esta sea la última elección con boletas de papel», afirmó el Jefe de Gabinete de Ministros del gobierno nacional, Marcos Peña, luego de finalizado el escrutinio provisorio de las elecciones legislativas de 2017. A la par que el Secretario de Asuntos Políticos de la Nación, Adrián Pérez, recorría el país intentando convencer a gobernadores y legisladores nacionales de reformar la ley electoral para incluir la BUE (Boleta Única Electrónica).

Todos estos antecedentes ocurridos en tiempos normales, pre pandémicos, cuando el hecho de ir a votar no significaba más que una ‘molestia’. Hoy que pueden significar el contagio y la muerte de algunos votantes ni se habla del tema.

Reitero: una paradoja muy propia del estilo argentino.

Subsumir el concepto de voto electrónico solo a los sistemas informáticos propuestos por el macrismo, como la Boleta Única Electrónica o a máquinas tipo Urnas Digitales como las utilizadas en Brasil, Venezuela o Estados Unidos, ha sido, a mi humilde forma de ver, uno de los errores cometidos por sus impulsores. Dado que al lógico rechazo político por prejuicios, propios del desconocimiento y la desconfianza, se le sumó la lucha competitiva comercial por el negocio. Hecho muy similar al vivido este año con las vacunas contra el Covid-19, que no solo hubo que luchar contra el rechazo popular de los escépticos y antivacunas, sino también contra el lobby desacreditador de la competencia entre los laboratorios.

De haber tenido la mente más abierta al estudio de todos los sistemas y tecnologías posibles, existentes o a inventarse, podríamos habernos aprovechado del desarrollo tecnológico de Estonia, país del noreste europeo, que inventó el sistema “i-Voting” de voto electrónico por internet.

En Estonia, al igual que acá, sus ciudadanos pueden comparar, estudiar, reunirse, informarse, hacer trámites ante empresas y oficinas del gobierno, online. Pero además también pueden votar por internet desde las computadoras de sus casas o desde sus teléfonos celulares, sin tener que ‘molestarse’ en ir a una escuela o lugar de votación. Y hoy, además, cuidando su salud y protegiendo su vida, evitando el contacto físico con otras personas.

Estonia es el país líder en gobernanza electrónica donde los ciudadanos pueden realizar el 99% de los trámites con el Estado por internet. En 2005, Estonia se convirtió en el primer país del mundo en celebrar elecciones nacionales con este método.

La votación por Internet es un sistema que permite a los electores estonios emitir sus votos desde cualquier computadora conectada a Internet en cualquier parte del mundo. El votante descarga la App i-Voting a su equipo y se logea en ella utilizando su documento (también digital). Emite una boleta que se codifica bajo el sistema Blockchain, el mismo que usan los Bitcoins (clic aquí para conocer más sobre este sistema de encriptación digital) protegiendo la decisión del votante y también garantizando el anonimato del elector.

Los votantes además tienen la libertad de cambiar su decisión durante el período de votación temprana, digitalmente o acudiendo finalmente en una mesa electoral y votar de manera tradicional con papel. El último voto emitido es el tomado como válido.

Cuando los votantes y todos los participantes en las elecciones confían en las autoridades electorales y en la tecnología, es más fácil implementar nuevas herramientas que mejoren la integridad electoral.

El sistema estonio de votación online por internet ha demostrado a lo largo de los últimos 15 años de existencia ser fácil de usar, confiable y conveniente como solución para el voto remoto. Es, por lo menos para mí, inentendible que no se haya incorporado en el análisis que macristas y kirchneristas realizaron en aquellos años, y mucho más inentendible que no se esté tampoco analizando hoy día, en que nuestra clase política se debate entre suspender o posponer las próximas elecciones.

Pablo Gustavo Diaz
Consultor en marketing político.