EL RETORNO DE LA POLÍTICA A LA NUEVA VIEJA NORMALIDAD (PABLO DIAZ)

Con el retorno de la discusión política podemos dar por iniciado ya la era post-pandemia, que por sus primeras impresiones nada muestra de la tan citada por la intelectualidad global “nueva normalidad”, pareciéndose más a la “vieja normalidad” que solo se había tomado un trimestre de descanso.

“Veníamos bien pero de golpe pasaron cosas” es tal vez la frase más paradigmática que nos deja la gestión del ex presidente Mauricio Macri, pero en vez de quedar plasmada en los memes de la creatividad popular la hizo carne este mes el actual presidente Alberto Fernández con el fallido anuncio de la estatización de Vicentín, rifando unos 15 puntos de imagen positiva cumulada en su lucha contra el Coronavirus. Los restantes 15 puntos, del total de 30 que cayó su imagen desde aquel pico de fines de abril pasado en que alcanzaba 91%, los perdió con la porteñocéntrica posición que tomó desde mediados de mayo en sus conferencias de prensa, donde sólo pareció dirigirse a la ciudadanía AMBAmista, olvidándose del país llamado Argentina que existe fuera de los límites de esa mega urbe “porteña”.

Vaya saber por qué causa el presidente decidió anunciar la estatización de la empresa cerealera santafesina, en ese momento y además usando palabras tan infortunadas como “soberanía nacional” y “expropiación” que, en la simbología de la comunicación política graficamos con el título del libro del lingüista George Lakoff: “No pienses en un elefante”, para referirnos a que las palabras construyen imágenes y nunca es bueno refrescar malos recuerdos. Con “intervención” y “rescate” podía ser manejable la cosa y hasta podría haberse convertido en un hecho positivo, pero brotó la improvisación tan inconducente como maligna a los fines que se intentan perseguir.

«Voy a ensayar la improvisación del discurso de mañana», supo decir aquel gran estadista y orador inglés Winston Churchill, sabedor de la importancia de la retórica y el valor de la palabra para la persuasión de las masas. Bien deberían recordarlo todos los políticos para no cometer errores como los de Fernández que le pusieron la escalerita a la oposición antikirchnerista para que se suba al escenario en el que, hasta ese preciso momento, solo estaba el presidente de la nación ocupando la entera atención de la gente.

«Me temo que hemos despertado a un gigante dormido» deberían pensar los estrategas del presidente, parafraseando al Almirante Japonés Isoroku Yamamoto tras el ataque a Pearl Harbor, ya que el abrazo a Vicentín y banderazo nacional subsiguiente fue parido en ese discurso.

En el mismo orden pero diferente sentido, el viaje de la gobernadora Arabela Carreras a General Roca y su posterior reunión con la intendenta María Emilia Soria, marcan una contundente demostración de pragmatismo, entendimiento de la realidad circunstancial y apropiación del “juego cooperativo” que mencioné en mi anterior nota política: “La teoría del juego y el timing político”.

Tirándose culpas una a otra y restándose responsabilidades solo perdían imagen política ambas. Juntándose, hablando, entendiéndose y, por sobre todas las cosas, comunicando simultáneamente ese entendimiento a la ciudadanía, ganaron ambas: win-win.

El éxito político en el futuro, no solo nacional sino mundial, está más reservado a la intuición femenina que a la guapeza machista. Con solo ver los liderazgos de Angela Merkel en Alemania, de Jacinda Ardern en Nueva Zelanda, Sanna Marin en Finlandia, entre muchos otros de igual tenor femenino, alcanza para ver que “es por ahí” el camino.

A nuestra tan sentida y rezagada Viedma también volvió la política. En mi última encuesta mensual de imagen y aprobación de gestión se muestra un escenario político viedmense ocupado casi en forma exclusiva por el intendente Pedro Pesatti, merecedor de un apoyo superior al 64%, y al partido Juntos Somos Río Negro claramente ocupando el histórico espacio no peronista antes reservado al pan-radicalismo, cuyo reconocimiento cayó por debajo del 5%. Y ese dato de la estadística dura puede percibirse además en la conversación en las redes sociales, donde se habla de todo menos del radicalismo y sus dirigentes. Y tal vez allí podría anidar la causa de las embestidas mediáticas del radical Pedro Sánchez y su socio del PRO Juan Martín contra Pesatti.

En ese contexto, ambos dirigentes cambiemitas podráin haber merecido más una respuesta al estilo de Aníbal Fernández, “No molesten a los que estamos trabajando, ustedes ya tuvieron su oportunidad y la cagaron”, invitándolos en todo caso que “manifiesten sus discrepancias en la plaza San Martín, pero cuidando no lastimarse el tobillo en las veredas desastrosamente construidas en su gestión”, que la explicación técnica-contable brindada por la Secretaria de Hacienda municipal.

Pero Sánchez y Martin son dos tipos con suerte y esta vez los funcionarios de Pesatti prefirieron responderles más al estilo del “círculo rojo” tan brillantemente bautizado así por la periodista mexicana Carmen Aristegui (ver de qué se trata esa expresión haciendo clic aquí) que solo define al 10-15% de la ciudadanía viedmense, que a la manera popular de su director de Defensa Civil, cuya frase “si llega el covid va a llegar por algún cabeza de termo”, define la forma de hablar y pensar del restante 85-90% ciudadano, cuyas principales motivaciones siguen siendo que la política deje de mirarse el ombligo y empiece a solucionar los históricos problemas que la hacen padecer.

Baja la espuma del Covid-19 y vuelve a tomar protagonismo la vieja disputa política de siempre.

Pablo Gustavo Díaz
Consultor en marketing político