DETIENEN EN BAHÍA BLANCA A DIRIGENTES DE LA UOCRA

La cúpula de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) fue detenida esta madrugada en operativos que se hicieron en Bahía Blanca, Monte Hermoso y Coronel Suárez.
Los cargos de los que los acusa el fiscal Gustavo Zorzano son asociación ilícita y extorsión.
Entre los 10 detenidos se encuentra el máximo dirigente del sindicato, Humberto Monteros, quien fue arrestado en Monte Hermoso con valijas que tenían alrededor de 1.500.000 pesos.
Además arrestaron a José Burgos, Pablo Gutiérrez, Nelson Cabrera, Carlos Carrillo, Mario González, Raúl Erbín, Sergio Vázquez, Aníbal Aranda y David Muñoz.

Según la denuncia, la cúpula gremial exigía pagos por fuera de lo convenido a empresarios. Si no aceptaban, frenaban obras en distintos rubros. Por ejemplo esta semana, autoridades de la firma Panedile, a cargo de los trabajos de remodelación de la planta depuradora de la Primera Cuenca, reclamaron por aprietes y detención de las tareas.

También se acusa a los sindicalistas de obligar a las compañías a contratar determinadas firmas de transporte, de baños químicos, de indumentaria y de catering, cuyos dueños estarían vinculados con el propio gremio, pagando sobreprecios.
Tras las denuncias públicas, incluyendo las manifestaciones de la gobernadora María Eugenia Vidal en el Club Olimpo durante la campaña electoral, a principios de octubre renunciaron los principales referentes de la UOCRA, que desde entonces quedó a cargo del interventor Ricardo Rodríguez, gremialista de la construcción de Trenque Lauquen.

En paralelo a las denuncias en Bahía Blanca, se avanzó también con el sindicato delegación La Plata, donde fue detenido a fines de septiembre el histórico dirigente Juan Pablo “Pata” Medina, acusado por extorsiones y otros delitos.

En septiembre del año pasado empresarios alertaron a La Nueva. sobre la modalidad de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina local en su accionar para pedirles pagos directos y la contratación de proveedores con precios superiores a los del mercado, con presuntos vínculos con los dirigentes del sindicato.

En aquel momento las principales obras paralizadas eran las de la ruta 51 y la 60 y los empresarios bahienses alertaron sobre la posibilidad de que se vean demoradas las tareas en los parques eólicos que se estaban levantando.

El 19, el delegado local de la Cámara Argentina de la Construcción Pablo Quantín señaló que “la situación es muy compleja” y denunció que las obras estaban paralizadas hacía casi una semana.

Por la tarde, los entonces dirigentes de la UOCRA local salieron a responderle a Quantín negando “aprietes” y señalando que lo único que buscaban era “mejorar las condiciones laborales”.

Un día después, en su visita a Bahía la gobernadora María Eugenia Vidal se refirió al conflicto y dijo que los trabajadores “no pueden perder su trabajo por la intervención mafiosa de un sindicato” y denunció públicamente que el gremio obligaba a los contratistas a emplear determinados proveedores de comida, transporte y equipamiento.

Tras las fuertes declaraciones de Vidal, la Unión Industrial local apoyó la denuncia en un comunicado con el título de “Negociar no es imponer” y repudió el accionar del gremio. También se sumaron varias empresas que denunciaron los mismos problemas que Quantín.

El 23, la Cámara de la Construcción comunicó que avanzaba en una denuncia penal contra la UOCRA por los delitos de extorsión, amenazas, intimidación y hasta de asociación ilícita.

Días más tarde, el intendente de Bahía, Héctor Gay se sumó a los reclamos y le pidió a la Justicia que actúe de oficio e investigue a los dirigentes sindicales locales. Sobre la tarde, la Fiscalía General tomó la posta y puso al fiscal Gustavo Zorzano, de Delitos Complejos, a trabajar en la causa.
Los dirigentes sindicales volvieron a negar las actitudes y se cruzaron otra vez con la gobernadora, para terminar renunciando a principios de octubre.

El 5 de octubre se nombró a Ricardo Rodríguez como interventor y varios días después desde la Provincia estimaron que los costos de producción bajarían un 25 %.

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