BRASIL BUEN MERCADO PARA LA CEBOLLA REGIONAL

La oportunidad de negocio con Brasil permitió el envío de unos 2.100 camiones que representan 56.000 toneladas de cebolla desde una vasta región del Noreste patagónico, según lo acumulado por el Programa de Certificación de la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa) en el centro de control de Mayor Buratovich. El volumen de comercialización rondaría entre los 336 y casi 450 millones de pesos.

El desarrollo del mercado tiene como origen a los complejos productivos de la Corporación de Fomento del Río Colorado (Corfo) y del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi), y las zonas bajo riego de Lamarque, General Conesa y Choele Choel.
La coordinadora del Programa, Cecilia Sosa, indicó que los envíos comenzaron a fines del mes pasado “con buena calidad” del producto, de acuerdo a la identificación del producto en base a la identificación de los bultos y verificación de sanidad y calidad de la mercadería en las plantas de empaque.

Insistió en destacar las condiciones aun cuando algunos lotes tuvieron problemas de lluvia en la zona de Corfo, a la vez que consideró que muchos productores del valle bonaerense cuentan con sembradíos en el Idevi donde “los suelos son más nuevos y sin enfermedades”.

Respecto de la actual oportunidad de exportación, el presidente de la Cámara de Productores del Valle Inferior, Irineo Guerra, resaltó “la buena experiencia” tomando en cuenta que en la planta que posee en la colonia agrícola están saliendo entre cuatro y seis viajes semanales.

Hasta el momento, los remitos oscilan en las 6.400 bolsas, y en ese sector de procesamiento “están trabajando directamente los brasileños” que despachan equipos internacionales para no tener que hacer traspaso de camiones.

En cuanto a los precios, consideró que “viene mejor que otros años” oscilando entre los seis o ocho pesos el kilo cuando “hubo años de seis pesos la bolsa”.

Según Guerra, la zona del Idevi es codiciada además porque no tiene demasiada carga encima del cultivo ya que existe “rotación” con pasturas.
Las cebollas remitidas al vecino país -incluyendo algunos lotes a Paraguay- son las denominadas Grano de Oro y Valcatorce INTA. Se trata de las de mayor difusión en el mercado destacándose por su mayor rendimiento y relativa tolerancia a la podredumbre basal, la primera; y por su pulpa firme y excelente conservación, la segunda.

El cultivo empezó a fines de los años 70, y a partir de entonces mostró un incremento importante, debido principalmente a las excelentes condiciones agroecológicas, la infraestructura de riego, la época de cosecha y posibilidad de conservación y la disponibilidad de mano de obra. La superficie cultivada en este vasto sector patagónico varía anualmente entre 8.500 y 12.000 hectáreas.

La región posee una gran capacidad de manufactura porque cuenta con mano de obra calificada e infraestructura suficiente para procesar grandes volúmenes de cebolla, ya que todos los años se habilitan al menos 70 empaques, la mayoría en el valle bonaerense del río Colorado.
Raúl Soria, es uno de los mayores productores de la zona del Idevi con 35 hectáreas sembradas que produce unas 1.500 toneladas. Consideró que el mercado interno “no existe” por lo tanto “somos ‘Brasil-dependientes’” y además “somos algo rentable con el kilo a ocho pesos, y no a seis por el alto costo de insumos”.

Confirmó la venta a los brasileños, a la vez que se preocupó por la falta de controles en la producción porque “existe competencia desleal, no hay productores inscriptos, no pagan cargas sociales, ni tampoco contratos” por lo tanto “estamos yendo detrás del arado, y no adelante”.

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