6° ANIVERSARIO DEL PROYECTO POLITICO RIONEGRINO

Su nacimiento se fechó el 22 de febrero de 2015, pero su gestación se inició muchos años antes. Cuatro como mínimo, aunque también podríamos reconocerlo en muchos hitos acontecidos en los últimos 50 años en el país y en la región.

Cierto es que la provincia de Río Negro tiene una larga historia en gestación de partidos provinciales. El Partido Provincial Rionegrino (PPR) fundado por el General Roberto Requeijo en 1972 y el Movimiento Patagónico Popular (MPP) fundado en 1992 por Julio Rodolfo Salto, son ejemplo de ello. Pero a pesar de contar ambos un importante caudal electoral -25% en las elecciones provinciales de 1973 y 21% en 1987 el PPR; 14% en 1991 el MPP- nunca llegaron a ser gobierno provincial.

Algunos analistas justifican esos fracasos electorales de los partidos provinciales en la posición «provincialista» que adquiriera la Unión Cívica Radical en la década del ’90.

La caída del primer gobierno constitucional nacional en medio de una fuerte crisis económica y social obligó al radicalismo rionegrino a modificar su discurso, sus prácticas y replegarse en el contexto provincial, asemejando su accionar al de un partido provincial más que a la filial de uno nacional”, afirma Asís Camino Vela en su tesis doctoral “La dinámica electoral en la provincia de Río Negro desde mediados del siglo XX: el predominio de la Unión Cívica Radical” (2011). Hecho que llevó incluso al Comité Nacional de la UCR a intervenirlo en el año 2007 cuando las boinas blancas rionegrinas se suman a la transversalidad kirchnerista llevando a su viejo líder Pablo Verani como candidato a senador nacional en la misma boleta electoral que encabezaba Cristina Fernández de Kirchner.

Esta nacionalización de la expresión del poder más provincialista de Río Negro dejó, sin ninguna duda para el autor de estas líneas, un vacío en el mercado electoral rionegrino que muy inteligentemente identificó y ocupó Junto Somos Río Negro ocho años después.

Nosotros no vamos a Buenos Aires a pedir permiso, sino que vamos a pelear por lo que nos corresponde”, sostuvo el gobernador Alberto Weretilneck en su discurso fundacional de aquel 22 de febrero en el Club Círculo Italiano de Cipolletti.

Sin ideas federales que realmente formen parte de un programa político es muy difícil alcanzar los objetivos de emancipar a nuestro pueblo y hacerlo cada día más feliz”, había afirmado su vice, Pedro Pesatti previamente y sentenció “los rionegrinos tenemos que empezar a amar a nuestra provincia con devoción, con federalismo con el amor que esta provincia se merece”.

El nacimiento de Juntos Somos Río Negro es contemporáneo, además, al nacimiento de otras expresiones provincialistas en argentina tales como Chubut Somos Todos fundado por Mario Das Neves en 2013. El Frente Cívico por Santiago fundado por Gerardo Zamora luego de la intervención federal a esa provincia durante el gobierno de Néstor Kirchner. El Frente Renovador de la Concordia misionero fundado por Carlos Rovira en 2003. La Unión por Córdoba fundada por José Manuel de la Sota en 1998 y refundada por su heredero político Juan Schiaretti como Hacemos por Córdoba en 2019. El Partido Identidad Salteña (PAIS) fundado por el actual gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, en 2014. Entre otras expresiones que aún no han alcanzo el éxito electoral en sus provincias.

Nuevos partidos provinciales que tienen como denominador común nacer de escisiones y fusiones de los grandes partidos nacionales como la Unión Cívica Radial y el Partido Justicialista, emulando, de alguna manera, al decano del poder provincial, el Movimiento Popular Neuquino fundado por Felipe Sapag en 1961.

Cuando se juntan líderes de ambos partidos mayoritarios que interpretan cabalmente el sentimiento local de los electores, ese partido es invencible” afirmó el intendente de Viedma Pedro Pesatti en la charla que mantuve con él a raíz justamente de la elaboración de esta nota.

la construcción del partido «fue épica», me amplía Pesatti. «Cuando en su casa de Las Grutas Weretilneck me pide que lo acompañe en la fórmula como vice en enero de 2015, las encuestas nos daban 20 puntos abajo de Pichetto. En la campaña lo dimos vueltas y terminamos ganando nosotros por 20 puntos. Conseguimos más del 52% de los votos que revalidamos en la elección de 2019«.

Y es muy cierto eso, “La política siempre fue muy fácil de entender”, me dijo una vez mi querido amigo el abogado y dirigente político viedmense Marino Bonotti, “se trata de sumar y dividir. Sumar lo más que se pueda a favor nuestro y dividir lo más que se pueda el campo adversario”.

Sumar, dividir, interpretar, representar el “Poder Local”, esa es la clave de este nuevo tiempo donde los grandes proyectos colectivos del pasado parecen hacer agua tras el fracaso del neoliberalismo y el populismo en solucionar los problemas cotidianos de la gente.

Viejas ideologías representadas por viejos partidos se devalúan en este nuevo tiempo donde surgen nuevas expresiones que interpretan mejor las necesidades, problemas, deseos y sueños de los ciudadanos.

Una reciente encuesta nacional realizada por mis colegas Zuban-Córdoba da cuenta de la fragmentación del electorado, donde un 34% se identifica votante del Frente Todos, un 23% del Frente Juntos por el Cambio y un 17% de otros partidos, entre los que ya empiezan a aparecer los partidos provinciales con el 6% de intención de voto, superando las instalaciones mediáticas nacionales de libertarios, reaccionarios y lavagnistas. Lo interesante de esta encuesta además es que casi el 26% restante no tiene ningún tipo de afinidad electoral con nadie, lo que deja un campo llano y virgen de trabajo para la construcción de una verdadera alternativa federal que proponga la construcción de un gobierno nacional con una verdadera “perspectiva local”.

Otra encuesta, de autoría de mi consultora, realizada en el año 2020 en la Patagonia, también muestra la predisposición del electorado sureño a la construcción de una alianza regional que interprete y defienda los intereses patagónicos ante el gobierno nacional.

A la consulta “¿Qué opinión te generaría una posible alianza estratégica-política de las provincias de la Patagonia norte (Río Negro, Neuquén y Chubut)?” el 55% de las respuestas se inclinaron por la afirmativa ya que le daría más poder a las provincias en el congreso de la nación, contra un 13% que lo considera inviable porque no ven posibilidad de compatibilizar los intereses provinciales, un 16% a los que le da lo mismo que los gobiernos provinciales de esas tres provincias se alíen o no y otro 16% que no tiene ninguna posición tomada.

Tal vez ese sentir mayoritario de unión política patagónica haya sido interpretado por los gobernadores Arabela Carreras de Río Negro, Omar Gutiérrez de Neuquén; Sergio Ziliotto de La Pampa y Mario Arcioni de Chubut, que se reunieron esta semana en la ciudad de Viedma para analizar la realidad regional y compatibilizar políticas comunes de integración y desarrollo.

Estoy absolutamente persuadido que la postulación del federalismo desde la cúspide de los partidos nacionales -cada vez más concentrados en sus versiones porteñas y AMBAdistas- es meramente declamativa. Los 15 años de ejecución que lleva la obra de ensanche de la Ruta 22 desde Chichinales a Cipolletti es una muestra de ello. Que los barcos cargados de fruta rionegrina que zarpan desde el puerto de SAE rumbo a Europa deban hacer trasbordo de la carga en puertos porteños o brasileros porque la falta de obras en el puerto rionegrino impide el atraco de los grandes barcos transatlánticos, es otra muestra más de eso.

El presente de Juntos Somos Río Negro está ligado a ese paradigma inconcluso. El futuro del partido provincial rionegrino lo está además en mantener encendida la llama que le dio origen y que tan bien explicaran Weretilneck y Pesatti en aquellos discursos del 22 de febrero de 2015.

 

Pablo Gustavo Díaz
Consultor en marketing político